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16 de Abril de 2021
Lucas Castiglioni: "Argentina ya ha decidido la tecnología del futuro: uranio enriquecido y agua liviana"
El director ejecutivo de Nucleoeléctrica Argentina, aseguró que la negociación con China por la IV Central de Atucha "avanza", y se posicionó por el desarrollo del proyecto CAREM.
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En esta nota: OETEC, Lucas Castiglioni, PWR, CANDU, CNEA, Nucleoeléctrica

Lucas Castiglioni, Director de Nucleoeléctrica. 

El director ejecutivo de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa que se encarga de operar las tres centrales nucleares del país, Lucas Castiglioni, habló de la proyección tecnológica del sector de cara a los próximos años, del acuerdo con China y de las energías renovables y el potencial del país para promover su desarrollo.  

Hoy, la industria nuclear aporta el 6% del total que se vuelca al sistema energético nacional, y el acuerdo con China acelera un debate interno respecto de la tecnología por la cual se debe optar a futuro, teniendo en cuenta que el país, de cara a los próximos 20 años debería incrementar su potencial energético si se de manera considerable si se proyecta como una nación en vías de desarrollo, para alimentar la industria, las PyMEs y que ello no implique un colapso, como ocurrió en años anteriores.  

En ese debate se juegan dos modelos tecnológicos en disputa, uno por el desarrollo de una central de tipo CANDU, con uranio natural y agua pesada, para la cual Argentina posee un know-how científico-tecnológico extendido, y que implica un impacto fuerte para una constelación de industrias que crecieron, desde el nacimiento de la Comisión Nacional de Energía Atómica, en consonancia con ese desarrollo.  

Es más, en Neuquén, se fabricó la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), la más grande del mundo en el rubro, que aporta el material refrigerante para las centrales nucleares del país.  

Del otro lado, en la CNEA, un sector amplio se posiciona en favor de darle continuidad al proyecto CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), un reactor de generación de energía nuclear pequeño, con menos costo y tiempos de producción que las de tecnología CANDU, y que funciona con uranio enriquecido y agua liviana, pero que, según cuestionan al interior de la CNEA, no permite desplegar el mismo impacto productivo, tecnológico y científico que las centrales de tipo CANDU. 

En diálogo con el Observatorio de Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), Castiglioni, se refirió a este debate al interior del sector nuclear y dijo que "más allá del debate, la Argentina ya ha decidido la tecnología del futuro, y claramente es la tecnología de uranio enriquecido y agua liviana". 

Las especialistas de la OETEC, Belen Ennis y Agustina Sánchez, del OETEC, realizaron una extensa entrevista en la que el funcionario se refirió a la pandemia, los años de desfinanciamiento del macrismo, el debate PWR-CANDU y las energías renovables. En Periferia, reproducimos la entrevista completa.  

OETEC.: ¿En qué situación se encuentra el sector nuclear en la Argentina? 

Lucas Castiglioni: El sector nuclear argentino ha tenido un grandísimo impulso en el año 2006 cuando en el gobierno de Néstor Carlos Kirchner decidió que la tecnología nuclear debía ser una política de Estado y en consecuencia se relanzó el Plan Nuclear Argentino. 

A partir de entonces la Argentina tuvo grandes logros en materia nuclear, como por ejemplo: reactivación y puesta en marcha de Atucha II, reactivación y comienzo de obra del Reactor CAREM de diseño 100% nacional, reactor de investigación multipropósito RA-10, enriquecimiento de Uranio, creación de institutos de formación, planificación del proyecto de extensión de vida de la Central Nuclear Embalse y de la Central Atucha I, gran impulso a la producción de radioisótopos, venta de reactores de investigación, plantas de producción de radioisótopos y centros de medicina nuclear a distintos países del mundo, por nombrar algunos proyectos. 

A partir del año 2015 el sector nuclear ha sufrido un gran desfinanciamiento con la consecuente paralización de algunos proyectos (como por ejemplo el proyecto IV Central Nuclear - CANDU y la Planta de Producción de Radioisótopos por Fisión del Centro Atómico Ezeiza) y con una gran desaceleración en otros (como el Proyecto CAREM, el proyecto V Central Nuclear - Hualong, y el ASECQ I - Almacenamiento en Seco de los Elementos Combustibles Quemados de la CNA I). Sumado a esto y en consecuencia de sus decisiones, la gestión anterior es responsable de la paralización de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), del despido de más de 3000 trabajadores y trabajadoras del sector nuclear argentino y del abandono demás de 130 empresas calificadas para el sector nuclear. 

OECTEC: Y a este escenario se le sumó la pandemia? 

L.C.: Claro. A partir del año 2020, con la asunción de Alberto y Cristina, la rueda de la tecnología nuclear pareciera empezar a moverse nuevamente, pero lamentablemente estamos en un contexto de pandemia lo que dificulta enormemente lograr todos los objetivos en agenda. 

Estamos convencidos que en el corto plazo el sector nuclear argentino se pondrá nuevamente de pie al igual que lo hará el país en su totalidad. La tecnología nuclear tuvo un rol fundamental durante la pandemia y sin duda es parte de la reconstrucción del país. 

OETEC: ¿Cómo se manejó NASA en este inédito contexto? 

L.C: Afortunadamente las medidas sanitarias y los protocolos que implementamos tanto en las 3 centrales como en Sede Central, han sido muy eficientes. Nos pudimos adaptar en tiempo récord a esta nueva situación, aislamos al personal de riesgo de inmediato e implementamos guardias mínimas para el personal esencial, con el fin de garantizar una operación segura y eficiente de las plantas. 

Para las tareas que no eran estrictamente operativas, implementamos métodos de trabajo a distancia, impulsamos reuniones y capacitaciones virtuales, dando resultados más que positivos. Respecto de las tareas operativas, en septiembre de 2020 se inició una extensa parada programada de Atucha II, la cual finalizó el 1 de marzo de 2021 y demandó una inversión de 1551 millones de pesos. 

Durante la parada se realizaron 4867 tareas diferentes con la participaron 1270 colaboradoras/es (828 de NASA + 442 contratadas/os de diferentes empresas) durante las 24 hs, los 7 días de la semana. Para Nucleoeléctrica, esto significó un desafío tanto técnico como logístico y sanitario, dado que se llevó a cabo en plena pandemia y bajo el cumplimiento de todos los protocolos vigentes. 

Considerando que la pandemia aún no fue superada, desde Nucleoeléctrica continuamos trabajando con todos los protocolos vigentes y sólo concurre a las plantas el personal esencial. 

OETEC: ¿Las centrales pudieron operar normalmente a lo largo del 2020? 
L.C.: Más allá de algunos aspectos técnicos que estamos superando gracias al gran compromiso de nuestros trabajadoras/es, en el año 2020 hemos conseguido un récord histórico en materia de generación nuclear, lo cual nos llena de orgullo y nos da un gran impulso para seguir mejorando día tras día. Esperamos volver a superar ese récord de generación en el año 2021. 

OETEC: ¿Cuáles son, en efecto, las expectativas para este año? 

L.C.: Para el año 2021 tenemos grandes desafíos que afrontar. Como primera medida debemos recomponer y fortalecer el vínculo y el acercamiento con nuestros colaboradores y colaboradoras, dado que luego de 4 años, en donde no hubo ingresos ni perspectivas de carrera, el clima laboral se vio muy deteriorado y lamentablemente tuvimos muchas bajas en el sector. 

La mayor motivación para todo trabajador y trabajadora de la industria nuclear, son los proyectos. En ese contexto, apenas asumimos recompusimos los planes de carrera, mejoramos el organigrama, reactivamos las obras del ASECQ I y esperamos ponerlo operativo a fines del 2021. Para este año, además, comenzaremos el Proyecto ASECQ de Atucha II, avanzaremos en el Proyecto de Extensión de Vida de la Central Atucha I, continuaremos con las obras del Reactor CAREM y tenemos en agenda las negociaciones con China para la construcción de nuevas centrales nucleares en el país. Todo esto sumado a las tareas habituales que demanda la operación y el mantenimiento de nuestras centrales, y la capacitación constante de nuestro personal. 

Este año, además, seremos visitados por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO, por sus siglas en inglés), quienes recorren todas las centrales del mundo promoviendo una operación segura y eficiente. WANO visitará tanto la Central Nuclear de Embalse como las Centrales Atucha I y II, y esperamos obtener informes positivos respecto a nuestro desempeño. 

En lo que va del año finalizamos la parada de Atucha II y tenemos en agenda la correspondiente a Atucha I y Embalse. Ésta última va a requerir de la participación de más de 1600 trabajadoras/es (700 de NASA + 900 contratadas de diferentes empresas), con una inversión aproximada de 1.429 millones de pesos y en la cual se realizarán tareas en el reactor, generadores de vapor, turbina, alternador, condensador, mantenimientos preventivos y cumplimiento de exigencias regulatorias. 

Sumado a estos objetivos, Nucleoeléctrica ha firmado un Convenio Marco con la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) en diciembre de 2020, con el objetivo de comenzar en 2021, y en línea con los anuncios del presidente Alberto Fernández, a promover en forma conjunta la sustitución de importaciones y el desarrollo de proveedores metalúrgicos nacionales con carácter competitivo para la industria nuclear en la República Argentina. 

OETEC: Anteriormente habló de China? ¿Cuál es su opinión en el debate CANDU o PWR? 

L.C.: El debate planteado tiene muchas aristas, en donde principalmente destacan cuestiones técnicas, políticas y de financiamiento. Pero más allá del debate, la Argentina ya ha decidido la tecnología del futuro, y claramente es la tecnología de uranio enriquecido y agua liviana. La afirmación se basa en que la Argentina ya cuenta con un diseño propio de reactor de potencia de estas características, desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y denominado CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares). El CAREM es el reactor nacional, puesto que su diseño es argentino y, según estudios de mercado internacional, cuenta con grandes proyecciones de exportación. Nuestro país tiene una inmensa oportunidad de posicionarse como pionero en un segmento en el que el mundo ha puesto creciente atención, dependerá de nosotros repetir el éxito que hemos tenido con los reactores experimentales. 

Sumado a esto, en nuestro país hace más de veinte años utilizamos uranio enriquecido para nuestros reactores de investigación y procesos de producción de radioisótopos, tecnologías que ya hemos exportado en varias oportunidades. Además, quiero destacar que la central nuclear Atucha I hace años utiliza uranio levemente enriquecido, y ocurrirá lo propio para Atucha II en el mediano plazo -estamos trabajando con la CNEA en ello-, dado que de esa manera las centrales son más eficientes, consumen menos cantidad de elementos combustibles, disminuyen los costos de operación y generan menor volumen de elementos combustibles gastados. 

Si bien el CAREM es nuestro proyecto de bandera, sabemos que es un proyecto a largo plazo, dado que recién estamos construyendo un prototipo de 32 MW y el modelo de exportación de 480 MW aún no cuenta con la ingeniería básica. Por otro lado, surge la necesidad inmediata de incorporar potencia nuclear a nuestra matriz energética, dado que en el último año la potencia instalada nuclear perdió un punto porcentual si se tienen en cuenta las recientes incorporaciones de potencia al Sistema Interconectado. 

OETEC: ¿Acá jugarían un rol central las negociaciones con el país asiático? 

L.C.: En ese contexto, y luego de un trabajo de más de diez años de análisis y evaluaciones de diferentes estrategias, la Argentina ha decidido avanzar en las negociaciones con China para la construcción de una central nuclear con tecnología de uranio enriquecido y agua liviana. Tecnología que, además de ser la más ampliamente utilizada en el mundo, con más proyección a futuro, más segura, más eficiente y más barata, nos sirve estratégicamente como país para incorporar experiencia y conocimiento respecto de la operación y mantenimiento de centrales nucleares de agua liviana, dado que en unos años pretendemos posicionarnos como exportadores de dicha tecnología. 

OETEC: ¿Por qué la elección de China? 

L.C.: Dentro de los pocos países en el mundo con capacidad de exportar centrales nucleares, China es por lejos la mejor opción para la Argentina, debido al ofrecimiento tanto de financiamiento como de transferencia tecnológica. El país asiático ha demostrado una excelente eficiencia en la construcción y puesta en marcha de sus centrales nucleares, dado que en los últimos 6 años comenzaron y finalizaron la construcción de dos unidades PWR - Hualong, de 1200 MW cada una: Fuqing 5 y Fuqing 6. Además, China está construyendo 9 reactores Hualong en su territorio, dos unidades exportadas a Pakistán, y proyecta la construcción de unas 20 nuevas unidades nucleares, de similares características. 

El financiamiento ofrecido para la construcción de la nueva central nuclear PWR Hualong en Argentina representa un préstamo del orden del 85% del total de la obra, por lo tanto, el tesoro nacional sólo afrontará el 15% restante. Se trata de un préstamo a 20 años, con una tasa de interés preferencial y con una quita en el costo global de unos 1.000 millones de dólares. Sumado a estos beneficios, el contrato estipula un período de gracia de 8 años, lo que implica que la Argentina recién comenzará a devolver el préstamo una vez que la planta ya esté operando y produciendo energía eléctrica para el país. 

Uno de los temas de interés para la Argentina es incluir en la negociación la posibilidad de fabricar los elementos combustibles que utilizará la planta nuclear durante sus 60 años de vida útil. En este contexto y tras reiteradas negociaciones, se ha logrado incluir en la negociación la transferencia de la tecnología de fabricación de los elementos combustibles. Esto significa que la Argentina tendrá en su poder no sólo la ingeniería de dichos combustibles, sino que mediante la empresa CONUAR, cuyo uno de sus accionistas y socio tecnológico es la CNEA, podrá fabricarlos durante toda la vida útil de la planta. 

OETEC: Algunos expertos sostienen que la tecnología CANDU fortalecería la industria nacional? 

L.C.: Respecto del Reactor CANDU, la Argentina cuenta con un amplio conocimiento de dicha tecnología y ha logrado realizar la extensión de vida de la central Embalse. Sin embargo, respecto a este punto me parece importante desmentir dichas afirmaciones referidas a que el desarrollo de la tecnología CANDU localizaría más de un 70% de componente nacional. Esto significa básicamente que de cada 100 dólares de inversión, al menos 70 dólares reingresarían a la industria nacional. Basándome en datos del balance general del proyecto de extensión de vida de la central nuclear Embalse, sobre el costo total de 2150 millones de dólares, sólo el 19,84% correspondió al componente nacional. 

De todas maneras, ese 20% es muy útil para nuestra industria nuclear, con lo cual, de conseguir financiamiento para construir un reactor CANDU (que hoy no existe), podríamos reactivar dicho proyecto cancelado por la gestión macrista. Desde Nucleoeléctrica Argentina continuamos trabajando y tenemos en carpeta todas las posibilidades, preparados para alinearnos con las decisiones que se tomen desde el Gobierno Nacional. 

OETEC: Finalmente ¿Qué rol cree que puede jugar la núcleo-electricidad en los próximos años? 

L.C.: El mundo se encuentra transitando una transformación energética hacia tecnologías bajas en carbono, en ese contexto es imprescindible impulsar las energías renovables y la energía nuclear. Según un estudio elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la energía nuclear y la eólica son las tecnologías que menos dióxido de carbono emiten por unidad de energía generada, incluso menos que la solar. 

La Argentina no escapa del presente análisis: en la Cumbre de Acción Climática de diciembre de 2020, el presidente Alberto Fernández ratificó el compromiso de reducir las emisiones argentinas de CO2, conociendo el desafío que ello representa, dado que hoy en día nuestra matriz energética tiene más de un 60% de dependencia fósil. En ese contexto considero necesario impulsar la generación renovable en nuestro país sumado a un aumento de la participación nuclear como energía de base. 

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